Como si no tuviéramos bastante con Infantino, el inventor del Mundial de los 48 equipos. Dios sabe que puede podría haber pasado si en vez de 212, fueran 500 las Federaciones de fútbol que componen FIFA. Igual estaríamos hablando de un mundial de 100 selecciones. Ahora aparece en escena el, por llamarlo de alguna manera, vanguardista Van Basten.

El tulipán, que tiene voz en temas futbolísticos por haber sido un excelente pelotero, realidad innegable, pretende ir más allá de lo que fue capaz de conquistar dentro de un campo e intenta cambiar este bendito deporte desde fuera. Ya pasó su época caballero, la trascendencia mediática la tuvo cuando hacía goles con el Milán o con su selección, no intente recuperarla años después usando su licencia de cargo de director de desarrollo técnico de la FIFA, homónimo de: uno que vive del cuento.

En cualquier caso, he estado leyendo en diversos periódicos online lo que pretende Van Basten, así que vamos a repasar y comentar algunas de sus perlas.

1. No al fuera de juego. Mátenme. Como sea, pero no me digan que un señor que ha jugado al fútbol al máximo nivel y debería conocer lo que supone el uso de este mecanismo defensivo aboga por eliminarlo. Plantearse suprimir una herramienta colectiva que posibilita a los equipos el adelantamiento de líneas, la presión avanzada y es una muestra de inteligencia táctica coordinativa es, cuanto menos, descabellado. Tanto que estaríamos desvirtuando la esencia del fútbol. Igual el hombre cayó tantas veces en fuera de juego cuando jugaba que ahora busca su revancha particular…

2. Exclusiones en vez de tarjetas amarillas. Parece ser que uno de los motivos por los que se apuntaba a la supresión del fuera de juego era porque, en ocasiones, los partidos parecen de balonmano, en vez de fútbol. Sin embargo, justifica esta nueva norma asegurando que tiene éxito en el balonmano. Enriquecer la táctica del fútbol con elementos de balonmano, como ha hecho Guardiola, por ejemplo, me parece realmente útil, lo de Marco, parece una especie de Frankenstein del deporte. Jugar con tarjeta amarilla ya condiciona al jugador de manera importante.

3. Shoot out. Esto a los andaluces nos suena a “guasa”. Este invento de los norteamericanos, poseedores de la verdad absoluta, parece estar basado en el sistema usado en el hockey para desempatar. Un intento más de americanizar un deporte que, a pesar del éxito de la seleccción femenina, no forma parte en absoluto de la cultura yankee. Hay muchas cosas en los que los norteamericanos son innovadores y funcionan, pero no es este el caso. Podéis encontrar videos de este tipo de lanzamientos, acciones o cosa, en internet. Puede que os salte el antivirus. Ya lo probaron en la MLS y tuvo tanto éxito que lo erradicaron tres temporadas más tarde de implantarse…

4. Tiempo neto durante los últimos 10 minutos del partido. ¿Para qué existe el tiempo de descuento entonces? Los árbitros tienen la libertad de añadir uno, cinco o diez minutos de descuento. Otra cosa es que quieran acabar antes para irse a casa, pero las pérdidas de tiempo se pueden solventar fácilmente. Está en manos del referee. Si nos ponemos a parar el reloj cada vez que se detiene el juego…aquello puede convertirse en un Hyderabad Sunrisers contra Mumbai Indians. Hablo de Recuerdo un partido de este deporte entre India y Pakistán que empezó por la mañana temprano y a las tres de la tarde todavía estaba “jugándose”. Bueno, jugándose o lo que sea que estuvieran haciendo Kohli, Dhoni y compañía durante esas seis o siete horas.

5. Cambios sin parar el juego y mayor número. No sé a vosotros, pero a mí me gusta ver sufrir a los equipos, luchar contra la adversidad del tiempo y el cansancio. En el fútbol amateur y el fútbol base es necesario y se aplica, ya que el contexto es totalmente distinto, pero en fútbol profesional me parece una medida innecesaria. Además, pienso que esto favorecería a los equipos con mayores posibilidades económicas, ya que tienen acceso a mejores jugadores. Darles la posibilidad de usarlos frente a equipos limitados en ese sentido sería desequilibrar aún más la balanza.

6. Número de faltas máximas por jugador. Pues igualmente, ¿para qué existen las tarjetas amarillas? Si un jugador se excede en este sentido y el árbitro considera que es reincidente, como juez tiene la potestad de amonestarlo con tarjeta amarilla y ponerlo al borde de la expulsión en el caso que mantenga dicha conducta. Yo pregunto: ¿todas las faltas cuentan?, ¿hasta las que son puramente lances del juego? La idea, muy original, la extrae del baloncesto. Ojo que igual otro día se lo ocurre recurrir a la natación.

7. Solo protesta el capitán, ocho contra ocho en ciertas categorías base y menos partidos. Ese día Van Basten estaba lúcido. Que el capitán sea el único que puede protestar o hablar con el árbitro es algo que ya debería estar sucediendo. Ocho contra ocho como parte del proceso formativo en el fútbol base es algo que debería estar funcionando hace tiempo ya y que no se entiende no se tomen en serio. 3 contra tres, cinco contra cinco, siete contra siete… Ajustar el número de jugadores, tamaño del campo, tiempo de juego, etc. a la edad de los jugadores. Puro sentido común. Y por último, para reducir el número de partidos igual debería hablar con su jefe, que es el que se inventa las competiciones con cien equipos y las federaciones, que están fritas por recaudar fondos para llenarse los bolsillos.

En fin, todos tenemos un mal día. Marco tuvo un mal día y salió con esto. Afortunadamente no es Maradona, que vive en un perpetuo “mal día” y se dedica a decir algunas chorradas magnitud +10 en la escala de Richter. Pero también, afortunadamente, el que fuera el mejor futbolista de la historia no ocupa aún ningún puesto de relevancia en FIFA. Y toquemos madera para que siga así…

P.D. “Nuestro Milán hubiera dejado en poca cosa el ciclo del Barça de Messi“. Te acepto la supresión del fuera de juego si no vuelves a repetir eso… por muy bueno que fuera aquel Milán de Sacchi, que lo fue.