“Niño de la calle”, padeció poliomielitis, escoliosis, una de sus extremidades inferiores era 6 cm más corta que la otra, tenía la pierna derecha torcida hacia dentro y la izquierda hacia fuera. Fumador y bebedor de alcohol desde los 10 años, un test de inteligencia previo al mundial de Suecia arrojó que tenía un coeficiente intelectual de 38 sobre 130.

Garrincha

Si exponen este “cuadro” ante uno de nosotros, podríamos pensar que hablamos de cualquier persona…menos de un futbolista de élite. Sin embargo, el fútbol, al igual que el arte, es caprichoso y vive de sujetos especiales. Hablamos quizá del ejemplo que mejor demuestra que para jugar al balompié no hace falta ser ni el más “guapo”, ni el más listo, ni al que mejor le queda la camiseta…ni tampoco el favorito del entrenador de turno. Basta con ser el mejor sobre el verde rectángulo.

Hablamos, de Manoel Francisco Dos Santos o “Garrincha”, apodo con el que lo bautizó una de sus hermanas un día en el que el pequeño apareció en casa con uno pájaro del mismo nombre en la mano. Cuenta Rosa que cuando lo vio llegar con el animal le dijo: “Mira, es igual que tú. Puede volar pero no vale para nada”. Cosas de hermanos…

¿Nos imaginamos al bueno de Mané yendo a hacer unas pruebas a un club de fútbol en la actualidad? Si Silva fue considerado “bajito” o Platini “muy delgado” para algunos clubes… ¿de qué forma pensáis que hubieran rechazado a Garrincha? “Con esas piernas deformes vas a tropezar mil veces…”, “No te queda bien nuestra camiseta con la columna torcida…”, “Con una pierna más corta que la otra no se puede jugar bien al fútbol…” Y otras tantas excusas absurdas que se hubieran esgrimido para justificar la exclusión de lo especial en un mundo que a veces resulta demasiado ordinario.

De hecho, de no haber sido por Nilton Santos, puede que también hubiera sido rechazado por Botafogo al igual que lo fue por otros clubes. Sin embargo, cuentan que el día en el que Garrincha hizo las pruebas para el equipo de Río, bailó al defensor brasileño en varias ocasiones y, no contento con esto, acabó pasándole el balón entre las piernas. El bueno de Nilton, una vez acabada la sesión, corrió a su entrenador con una única petición: “El muchacho es muy bueno, mejor con nosotros que contra nosotros”.

Garrincha Botafogo

Soy de los que piensa que lo que importa es lo que el jugador es capaz de hacer, de mostrar, de ofrecer al equipo…dentro del campo (algunos creeréis que esto es algo obvio, pero no lo es para mucha gente) El resto es, como yo lo llamo: “luces y purpurina”. Sobra.

Mané, participó en el Mundial de 1958 en Suecia y en el de 1962 en Chile. Ganó ambos. Destaca su protagonismo durante la consecución de la segunda corona, ya que Brasil no pudo contar con Pelé tras lesionarse en la primera fase del campeonato. En su segunda cita mundialista fue declarado el mejor futbolista del torneo. Habiendo sumado 60 internacionalidades con la camiseta de su selección únicamente perdió un partido…aquel día Pelé no estuvo sobre el campo acompañándolo.

Garrincha Brasil

En 1958, Brasil tuvo que jugar el último partido de su grupo contra la URSS. Cuentan que Vicente Feola, seleccionador brasileño, realmente temía el poderío soviético. Parecía que la inexperiencia de Garrincha y la juventud de Pelé no acababan de convencer al técnico para afrontar un partido de tal magnitud. Sin embargo, los pesos pesados del equipo persuadieron al “Gordo” Feola para que saliera de inicio con la excepcional pareja. Nilton Santos lo recuerda de esta forma: “Los soviéticos marcaban al hombre, pero, al poco de iniciarse el partido empezaron a acumular jugadores en la zona lateral izquierda de su defensa. Y es que por allí “bailaba” el pájaro de Page Grande…”. Garrincha y Pelé acabaron con la resistencia soviética y la “Canarinha” acabó ganando ese partido por 2 a 0.

Garrincha Mexico

Poco después se harían con el campeonato, cosa a la que Mané no le daría el valor que merecía. “¿Ya se ha acabado? Hemos ganado un torneo de poca importancia, no se juega ni segunda vuelta”. Algo así pudo comentar el grandioso extremo tras batir a Suecia en la final.

Con Botafogo, equipo en el que se convirtió en profesional y que consideró su casa ganó tres ligas. De hecho, yace en su tumba con la bandera de dicho club con la que fue enterrado. En la final del Brasileirao en el año 1957, cuando el partido ya estaba más que decidido con un 6 a 2 a favor de Botafogo ante Fluminente, se cuenta que Tele Santana se acercó a Nilton Santos y le comentó lo que sigue: “Ya sois los campeones, haz el favor de decirle a Garrincha que deje de poner en ridículo a nuestros jugadores”.

Y es que ese “ridiculizar” a su adversario era el inocente pasatiempo del brasileño. En este sentido, cuentan que se centraba tanto en su juego que cuando le preguntaban sobre quien iba a ser su marcador en tal o cual partido él siempre respondía: “Hoy me marca Joao”. Hay algunos, sin embargo, que cuentan que decía esto refiriéndose al psicólogo con de la selección con el mismo nombre que lo quiso dejar fuera del Mundial de Suecia”.

Garrincha

Fallece solo y olvidado, víctima del alcohol y otros excesos, un 20 de enero de 1983. Considerado por muchos el mejor driblador de la historia, maestro de las fintas y del múltiple regate, siempre quedará el recuerdo de un jugador que ante todo hizo disfrutar al aficionado al fútbol. Más allá de todo lo que rodeó a su vida, de su adicción al maldito alcohol y otras debilidades, quedará el futbolista que iluminaba los ojos de miles de aficionados al verlo recibir el balón, en espera de su próximo truco.  Es por esto que, sobre la lápida de su olvidada tumba en PauGrande, reza el siguiente epitafio: “Aqui descansa em paz aquele que foi a alegria do povo”. O lo que es lo mismo: “Aquí descansa en paz el hombre que fue la alegría del pueblo: Mané Garrincha”.